Yo creo que los niños deberían tener que leer libros interesantes (a ser posible sin coste adicional para los padres, si no se entra en la misma guerra que las distribuidoras de libros de texto), y libros aburridos, e intentar averiguar el por qué los primeros les gustan y los segundos no.
También, para aumentar el grado de comprensión, en lugar de hacer (o copiar) un resumen del libro, una interesante opción: crear un nuevo final del libro.
miércoles, 5 de marzo de 2014
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