Excepto unos pocos privilegiados a los que les evitan todas las colas y la mayoría de las esperas, el resto de los mortales deben esperar entre una y dos horas en el aburrido aeropuerto (lleno de tiendas o no).
¿Por qué no reutilizar una parte de esos aviones que se llevan al desguace para poner la parte de una salida de emergencia, su tobogán, mascarillas y chalecos en la sala de espera?
Vamos, hacer lo mismo que se hace con los simulacros en los edificios: practicar (no sólo teoría).
miércoles, 5 de marzo de 2014
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