Pero entraron las multinacionales de la alimentación rápida al país, seguidas de las franquicias
y todo empezó a cambiar...
- te ofrecen refrescos o agua embotellada, por los que cobran hasta 10 veces su precio en el mercado de al lado, y sólo si pides la jarra de agua te la ponen a regañadientes (¡y también quieren cobrar por ello!)
- por unas natillas cobran lo mismo o más que por un chuletón
- por una ración de pan (¡que no has pedido!) te cobran más que una barra completa en la panadería.
- por comer en fin de semana te cobran el doble o el triple que entre semana.
- Y en la mayoría de estos sitios comes a disgusto por los malos olores (a los desechos de cigarrillos).
Hace años, cuando tenías que dormir en un hotel, te cobraban por separado la habitación y las comidas, por lo que dormir dos o más personas en una habitación valía lo mismo que dormir una, y la comida era individual.
Pero entraron las multinacionales de la hostelería y todo empezó a cambiar...
- ahora cobran por personas alojadas, utilicen o no la misma habitación (¿Supone más gasto dormir dos personas en una habitación doble que una persona en una habitación doble?, lo dudo)
- aunque ya has pagado (de sobra) por sus servicios, ahora además te piden una fianza al entrar, normalmente en forma de copia de datos de una tarjeta de crédito (los mismos datos que le permitirían comprar por Internet con esa tarjeta).
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