jueves, 3 de abril de 2008

¿Estándares aprobados y de pago o probados y libres?

¿Qué se prefiere utilizar, algo que aprueban unos pocos (funcione o no) o algo que prueban (y funciona) muchos?

Lo que importa, de verdad, es la posibilidad de utilizar algo del mismo modo que muchos otros, lo que permite compartir conocimientos y recursos. Aunque no todos utilicen el mismo producto, sí el mismo estándar y se puedan comunicar entre ellos.

Esto sólo se consigue con especificaciones completas, libres y de consulta gratuita, y mucho mejor si tienen una implementación de referencia libre, y mejor sin bloqueos de absurdas patentes.

Con el estado actual de Internet y los programas libres, ya se necesitan muy poco a las organizaciones internacionales (repletas de funcionarios y su alto nivel de conocimientos) influenciadas por grandes multinacionales para que aprueban estándares. Estos se hace estándares por méritos propios.

Los que han estudiado algo de matemáticas modernas, han estudiado algo de teoría de la computación, que establece la equivalencia entre programa y una demostración de una proposición en una lógica con un sistema de símbolos. Es decir, un programa no es más que matemáticas.

En matemáticas y en todas las ciencias, cuando se publican las demostraciones y todos los datos de las pruebas que se han utilizado y la forma de llegar a esos resultados y conclusiones, no se necesita ninguna autoridad que certifique que el teorema es cierto. Todo el mundo puede leer la demostración y comprobar que está bien (o mal) hecha y que el teorema es cierto, y todo el munto puede utilizar el teorema sin necesidad de consultar al autor.

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