Esperemos que, dado el empobrecimiento de la mayoría de la sociedad española (excepto los de cierto partido y sus amiguitos), y el encarecimiento exagerado de algunos productos (como la electricidad y la salud), no aparezca de nuevo alguien vendiendo aceite adulterado para ahorrar algunos euros destinados a la calefacción mínima para que los niños no se congelen.
Gracias, Marianico.
viernes, 21 de diciembre de 2012
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